Maestro zapatero

Nací el 22 de mayo de 1961 en el Centro Gallego de Buenos Aires, del cual mi abuelo Manuel Bizcaino fue fundador. Mi viejo que era empleado ferroviario y vendedor ambulante (ya en aquella época no alcanzaba con un sueldo) me enseñó que lo único que necesita el hombre es un trabajo digno para poder desarrollarse en la vida.

Al terminar el secundario entre en una fábrica de calzado. Allí comencé a trabajar en este oficio, donde primero hice de “comodín” es decir, donde faltaba alguien iba el “Gallego” (porque no sé si les dije pero es así como me llaman). Me gustó mucho, así que primero empecé a clavar tacos, sacar de horma, preparar el trabajo para armadores sueleros, encajonar para el desformador… Pero en aquella época nadie te enseñaba nada así que como nieto de vascos que soy me empeñé en aprender el oficio observando y repitiendo.

Entonces comencé a cortar y rebajar forro y cuero a mano, a armar y poner suela, deformar y el empaque. También la técnica del aparado, el trabajo de mesa y la máquina de coser. Más de grande investigué por mi cuenta en el modelaje y en el diseño, después estudié anatomía del pie, sus patologías y ortopedia. Además de aprender a diseñar y construir carteras, accesorios; marroquinería en general.

Finalmente pude unificar mi vocación de zapatero con la docencia. Así fue que pasé por diferentes institutos y escuelas enseñando este oficio que aprendí de chico.
Puedo decir con orgullo que soy ZAPATERO con todas las letras y que realmente amo esto que hago hace más de 30 años.